Zsuzsa Domonkos ( Hungría )
January 12, 2011 by Salsa-101
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Zsuzsa Domonkos ( Hungría )
Hungría baila salsa. Y muy pero muy bien.
Hay un número inverosímil de escuelas. Se habla de aproximadamente 300, 80 de las cuales están en la capital.
Dos de ellas se llevan unos 4000 alumnos. Pero no mi preferencia.
Yo me quedo con “Salsa con Timba”, de la maestra Zsuzsa D. Ese lindo y extraño nombre es el equivalente de Susana. Esa linda y brillante mujer no sé si tiene equivalente…
A mi entender el humor es la exquisitez de la inteligencia. El de Zsuzsa es toda una delicatesse.
Más que impartir comparte clases. En suculentos trozos de vida. Poquísimos dejan su aula sin haber paladeado un rico momento de puro sabor.
Hace unos años el “manjar magiar” dejóse convencer por mi agente artístico y me invitó a enseñar a Budapest. La ciudad me impactó tanto como su persona. Y esto habla a favor de la unificación en 1873 de Buda y Óbuda de un lado del Danubio y, en la vecina orilla, de la hoy muy animada Pest.
Desde entonces me la llevé a trabajar conmigo a Francia, Suiza, Eslovenia, Irlanda e Inglaterra!
Más que mi pareja de baile y de enseñanza se volvió una amiga entrañable, una cómplice indefectible.
Madre de dos rubiecitos risueños y pícaros como es debido, viuda de joven como no tendría que ser permitido, compañera de un abogado buenazo a quien los niños empiezan a llamar papá, esta blonda despampanante hace gala de un físico que engaña.
Su sex appeal hace que a veces se la reduzca a su apariencia. Pero al mismo tiempo eso le sirve de filtro; aquellos que así la ven no le interesan.
Como maestra de baile es un caso aparte. En sus clases aporta mucho más que salsa. O mejor dicho, en su salsa mezcla ingredientes inusuales: filosofía, dialéctica, humanismo, ecopolítica…
Y nada de ello en detrimento de la claridad con la cual desmenuza las figuras y los movimientos corporales.
Su metodología es el feliz resultado de su excelente coordinación y disociación sumada a una gran capacidad para ponerse en el lugar del alumno y a esa nunca bien mentada inteligencia que tanto evoco a la hora de retratarla.
Cuando adiciona uno y uno, o más bien y una, siempre obtiene: pareja de baile. Su convicción es que no existe gente negada para el ritmo sino carencias en la dedicación, de parte sobre todo de los enseñantes.
Nuestro microcosmos salsero está también regido, como cualquier otro, por intrigas, envidias y celos.
Lo más envidiable de Zsuzsa es que, sin ser ningún angelito, no cae en la ignominia de los que, máxime ante tamaña cualidad, pretenden hincarle sus colmillos de venenosos crótalos.
Elude con arte los nidos de víboras del ambiente.
Se rodea de gente afin a ella, lo cual se ve simbolizado en sus clases de Rueda de Casino: los círculos concéntricos que la previsible afluencia de pupilos le obliga a formar a su alrededor desprenden alegría y energía de la buena.
Zsuzsa es así. Exactamente así. Sencillamente de las buenas.
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